Diario del Campo de Gibraltar Viernes, 17 de noviembre de 2017 Actualizada el: Lunes, 13 de noviembre de 2017 10:48
Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

Rafael Fenoy
Martes, 12 de septiembre de 2017
Guardar en Mis Noticias. Enviar por email

Formación del profesorado

En el ámbito de la docencia el perfeccionamiento profesional es imprescindible. Y si se afana el docente en la enseñanza y aprendizaje de su alumnado tiempo le falta al día y a la semana. Quienes miran el calendario escolar y lo relacionan con el laboral, de quienes a esto de la docencia se dedican, yerran ya que la preparación de cada clase requiere de un tiempo que se le roba al descanso. Más allá de la jornada de trabajo hay que corregir, evaluar lo realizado y planificar las actividades para el día siguiente y la semana próxima.

Por ello el perfeccionamiento permanente del profesorado se antoja harto difícil en diario discurrir de la tarea e incluso imposible de realizar, si de aprendizajes de calidad se trata. La Junta de Andalucía desde hace 30 años pretende que, con los Centros de Profesorado convocando cursos de formación, el profesorado se perfeccione más allá de su jornada laboral. Se engaña la Junta  y tiene  se engaña al pueblo andaluz anunciando cada año que, se mejora la educación  por impartir tantas y tantas horas de formación y por asistir miles de docentes a los cursos convocados. La mayoría del profesorado lo hace  por vocación, otros para completar el cupo que le permite cobrar un exiguo y vergonzoso complemento  de su escaso sueldo, aunque haya quien crea lo contrario.

Relacionar la mejora de la educación con la mejora de la preparación profesional de la docencia es un gran acierto. Y la mejora de la formación del profesorado es preciso instalarla en un lugar privilegiado, de forma que urge tanto la reforma de la formación inicial, con mayor presencia del magisterio en ella y el aumento de las prácticas en centros educativos, como la formación permanente. Para ello nada mejor que el profesorado cuente, como hace la universidad,  con un año completo dedicado intensamente a este menester, que vendría a denominarse “sabático”. Cada 5 años de actividad docente un curso dedicado a la formación y perfeccionamiento profesional respetando el salario del último curso y los derechos administrativos totales sería una medida necesaria que además repercutiría en el aumento del empleo, ya que al menos un quinto de la plantilla total de docentes debería ser sustituida todos los años.

 

La Nueva Verdad del Estrecho
La Nueva Verdad del Estrecho • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados