Diario del Campo de Gibraltar Martes, 26 de septiembre de 2017 Actualizada el: Lunes, 25 de septiembre de 2017 22:01
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Ángel Luis Jiménez
Domingo, 10 de septiembre de 2017
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¡Andaluces levantaos!

Esta semana, en un desayuno informativo con la agencia Europa Press, Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, habló del Estado plurinacional y adujo que al menos Cataluña, Galicia y el País Vasco habían manifestado claramente su voluntad de ser naciones. Pedro Sánchez con esas declaraciones, y su deseo de la cuadratura política y territorial de este país, se está metiendo en un terreno tremendamente peligroso y resbaladizo. Y, por supuesto, se ha pasado tres pueblos desnacionalizando  Andalucía. 

Así que, como dice Manu Sánchez en sus monólogos, otra vez hay que explicarlo porque no se enteran. Andalucía ha sido la única Comunidad que ha tenido una fuente de legitimidad específica en su vía de acceso a la autonomía. El pueblo andaluz se  expresó en las urnas mediante referéndum el 28 de febrero de 1980, lo que le otorga una identidad propia y una posición incontestable en la configuración territorial del Estado, plurinacional o no. El problema es que Andalucía muchas veces no es consciente de lo que es, pero sabe humildemente lo que no es: menos que nadie.

El manifiesto andalucista de Córdoba, acuñado por Blas Infante, describió Andalucía como “realidad nacional” en 1919. Y como tal aparece recogido en nuestro actual Estatuto de Autonomía, en su  artículo 1.1: “Andalucía como nacionalidad histórica…”. El artículo 2 de la Constitución Española reconoce a Andalucía como una nacionalidad en el marco de la unidad indisoluble de la nación española. Y el preámbulo de nuestro Estatuto aborda la construcción de un nuevo proyecto que ponga en valor todas las potencialidades de Andalucía.

Pero todos debemos tener muy claro que igualdad no significa uniformidad. En España existen singularidades y hechos diferenciales. Andalucía los respeta y reconoce sin duda alguna. Pero, con la misma rotundidad, no se puede consentir que esas diferencias sirvan como excusa para alcanzar determinados privilegios. Andalucía respeta y respetará la diversidad pero no permitirá la desigualdad (artº 139.1 de la CE). Porque Andalucía es nacionalista, no tengo la menor duda, pero el problema es que hace como la que no lo sabe.

En consecuencia ya es hora que los andaluces pensemos en Andalucía, porque si nosotros no lo hacemos quién lo hará. Desde luego, Pedro Sánchez, no tiene porqué hacerlo, por mucho que veranee en nuestras costas. Entre el turismo, el yihadismo y el paro que no cesa, nadie habla de esto en la barra de los bares o en la parada de autobús. Lo de ser nación o dejar de serlo parece no interesarnos mucho, quizá porque nadie nos ha explicado suficientemente lo que puede costarnos quedarnos fuera de tan selecto club en financiación, inversiones y servicios. Por eso y sin lugar a dudas ¡Andaluces levantaos!

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