Diario del Campo de Gibraltar Viernes, 17 de noviembre de 2017 Actualizada el: Lunes, 13 de noviembre de 2017 10:48
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Juan Luis Moreno Retamino
Viernes, 1 de septiembre de 2017
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La realidad no debe estropear un buen titular

Hace unos días decía yo en otra tribuna (véase El Estrecho Digital de 8 de agosto pasado) que el caso de Juana Rivas no era el único, pero si parecía el último por ahora, y que seguro vendrían más. Tiempo ha faltado para que en Archidona (Málaga) (aclaro la provincialidad de la población porque en El Castillo de las Guardas, pueblo donde yo nací, provincia de Sevilla, hay una aldea llamada Archidona también); decía que en el bonito pueblo malagueño de plaza ochavada, ya hay otra Juana Rivas. Claro que el “maltratador” de este caso no es italiano sino griego. Seguro que saldrá pronto la ‘asesora legal’ de turno -que no abogada- que pretenda convertir la sustracción de menores de Archidona en una tragedia griega. Pero no. Lo de Archidona, como lo de Maracena (Granada) no es más que un caso más, lamentablemente, de sustracción de menores, donde un progenitor se resiste a dar cumplimiento a una resolución judicial firme que ordena entregar sus hijos -que no son moneda de cambio de nada ni de nadie- al otro progenitor. Y no hay más. Bueno sí: teatro, mucho teatro mucha reina por un día, mucho chupar cámara, mucho hacer afirmaciones rotundas que luego quedan en nada, salvo que donde antes no había un proceso penal ahora hay más de uno con más de una investigada que posiblemente se sienten en el banquillo de las acusadas teniendo que ser defendidas por abogadas de verdad.

Pero la realidad, a pesar de los titulares mediáticos, es que tras más de un mes desaparecida con sus hijos (y de Francesco Arcuri) Juana Rivas los ha entregado -como estaba mandado, es decir por quien tenía que mandarlo, o sea los tribunales de justicia- a su padre. En Archidona, antes o después pasará lo mismo, y si no al tiempo.

Y la realidad, a pesar del sr. Rajoy Brey, y las señoras Díaz Pacheco y Granados, y de cuantos medios de comunicación que han aireado hasta la saciedad, es que Frencesco Arcuri no tiene antecedentes penales, aunque fuera condenado, por conformidad en 2009 por delito de malos tratos sin causar lesión a la pena de 3 meses de prisión (suspendida su cumplimiento) en el mismo proceso en el que Juana Rivas también acusada de idéntico delito fue absuelta. Una mentira, repetida mil veces no deja de ser mil veces mentira. Y no, Francesco no tiene antecedes penales porque los antecedentes penales obliga la ley a cancelarlos pasados dos años desde el cumplimiento de la pena o de la condición -sin delinquir- en este caso. Y si están en 2016 cancelados es manifiestamente injusto y sostener en 2017 que esa persona es maltratadora. Pero claro eso no vende. Sé que seré acusado y vilipendiado por ser políticamente incorrecto o parecer machista, pero eso es lo que hay.

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