Diario del Campo de Gibraltar Martes, 19 de septiembre de 2017 Actualizada el: 14:49
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Soraya Fernández
Martes, 25 de julio de 2017
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Resacón en La Línea

LOS linenses aún se recuperan de la Velada y Fiestas, una ocasión que saben aprovechar mejor que nadie y que demuestra su carácter alegre y hospitalario. Han sido días de diversión compartidos con amigos y familiares en los que se dejan a un lado lo problemas cotidianos para hacer un paréntesis, algo  muy sano desde el punto de vista psicológico. Sin embargo, una vez finalizada la Velada y Fiestas es hora de retomar la normalidad y también de analizar la gestión de los días más importantes de La Línea y sus vecinos.
Han sido muchas las críticas al sobrio escenario de la Coronación y a la cabalgata, quizá lo primero ha ido lo más sonado, si bien debo decir que el espectáculo musical que puso el broche final a la feria, aunque particularmente no me guste ese tipo de música, fue un acierto por la variedad de artistas que puso sobre el escenario.
Y no voy a entrar en más detalles sobre si éste o aquél acto ha sido mejor o peor que en años anteriores. Cada cual puede hacer su propio análisis y lectura. Sin embargo, sí me voy a detener en la gestión de la ciudad. Considero que mi condición de periodista me obliga a ello. Y lo digo porque mientras que el centro de la ciudad se ha mantenido, a duras penas, medianamente presentable, las barriadas siguen siendo, antes, durante y después de la feria, las grandes olvidadas de La Línea. Y no lo digo yo. Lo dicen sus vecinos, que acuden constantemente a las redes sociales para demostrar que no mienten.
Los trabajos de mantenimiento de jardinería brillan por su ausencia, la limpieza, al margen del comportamiento incívico de muchos, sigue siendo una asignatura pendiente; la infraestructuras continúan en condiciones muy deficitarias. Los baches siguen proliferando aunque al menos el alcalde ha anunciado dos nuevos planes de asfaltado, uno con fondos de la Diputación y otra con fondos municipales.
Lo evidente es que el gobierno local debe comenzar a prestar más atención a las barriadas, cuyos vecinos pagan los mismos impuestos que los del centro. 
La Línea merece además de una vez por todas que las Administraciones públicas, TODAS, reconozcan su singularidad y comiencen a comprometer inversiones para salir de la actual situación. La Línea también se merece que el alcalde, Juan Franco, nos guste o no su gestión, hubiese sido invitado a la reunión celebrada la semana pasada en el Ministerio de Asuntos Exteriores para analizar las consecuencias del Brexit en la comarca porque ésta será sin duda alguna la ciudad más perjudicada.
Pues eso, una vez recuperados de la resaca de la feria toca trabajar por La Línea, por toda La Línea.

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